flexibilidad y resiliencia

Flexibilidad y resiliencia: las claves en la era post-Covid19

En estos momentos, si queremos seguir adelante e incluso, salir reforzados de esta crisis (con salir adelante ya es un gran logro) tenemos que hacer acopio de todo aquello que nos ayude y empezar por la actitud que cada uno tiene para gestionar las situaciones del día a día.

El escenario es el que es. El Mundo está “dado la vuelta” y además de lo que vivimos a cada minuto, uno de los principales factores para el desasosiego es la incertidumbre de no saber la fecha de fin de todo esto. No podemos planificar porque todo cambia en cuestión de horas. Nuestros planes de acción hay que modificarlos sobre la marcha según las decisiones del Gobierno y la situación generalizada. Hay que aprender, si no lo somos ya y practicar la flexibilidad y también la resiliencia para poder avanzar sobre seguro y no quedarnos por el camino, profesionalmente hablando, en este momento vital.

Resiliencia: lo que nos ayudará a no hundirnos

En psicología es una de las capacidades más valoradas y que más se trabaja en pro de evitar que el paciente caiga en “el agujero” ante situaciones traumáticas de la vida a las que todos estamos expuestos.

Dicen los expertos de la mente y de la gestión de las emociones que lo importante no es lo que ocurre fuera o alrededor de nuestras propias vidas sino que lo que realmente nos afecta y nos modula es cómo interpretamos y nos tomamos las situaciones. Lo que pasa, en un alto porcentaje, no podemos evitarlo (una enfermedad, un fallecimiento, etc) pero sí somos capaces (y más de lo que pensamos) si somos conscientes y nos lo proponemos, de percibirlo de una manera más racional y menos victimista. Esto se llama resiliencia y aunque hay personas que la tienen muy desarrollada de forma natural, se puede y se debe trabajar de forma consciente.

En una empresa, la mayoría de situaciones con las que nos encontramos son controlables y evitables si tomamos buenas decisiones y trabajamos diariamente. Otras, por el contrario, se escapan de nuestro control y por mejor que lo hagamos todo, aparecen y pueden incluso llevarnos al cierre de nuestro proyecto – negocio (nunca hablaremos de fracaso porque toda experiencia es un aprendizaje). Sea de una forma o de otra, podemos elegir cómo esa situación va a afectar a nuestras vidas si en positivo o en negativo.

Podemos dejar que se apodere de nosotros y se convierta en una debacle que arrastre al resto de aspectos de nuestra vida (familiar, social, económica) o podemos tirar de resiliencia, aceptar nuestra responsabilidad para extraer aprendizaje y con actitud de fortaleza implementar todo lo que sea necesario para retomar o reactivar nuestra parte profesional desde otro nuevo punto.

En estos momentos en los que algo totalmente que no esperábamos y para lo que no estábamos preparado como ha sido el Coronavirus ha cambiado nuestra forma de vivir y por supuesto de trabajar afectando y mucho a nuestros negocios, hay que sacar resiliencia a raudales para no caernos ni desfallecer. Hay que salir adelante, hay que reinventarse si es necesario, habrá que empezar de nuevo para quienes el efecto haya sido más devastador pero lo que está claro es que debemos seguir trabajando y haciendo realidad nuestros sueños profesionales.

Si esta situación te ha generado muchísimo “dolor” en tu negocio, tómate un tiempo, el que necesites para recuperarte emocionalmente y no te castigues. Es algo que no ha sido responsabilidad tuya (lo de la pandemia) y que has actuado según has podido. Después, sé autocrítico (con cierto límite para no llegar al machaque) y evalúa qué podrías haber hecho diferente con anterioridad para que si llegase algo así, pudieses haber reaccionado diferente.

Una vez que tienes este análisis, es hora de ponerse en marcha de nuevo y reactivar lo que consideres necesario en tu área profesional.

Flexibilidad para aceptar el presente y el futuro

Otras de las actitudes que puede ayudarte y mucho a superar este momento profesional es la flexibilidad. Si nos mantenemos reacios a los cambios, si solo pretendemos quedarnos fijos en nuestra posición pasada, estamos llevándonos a nosotros mismos al fracaso.

Si algo hay que aprender de esta pandemia y las consecuencias que nos está dejando es que la flexibilidad es nuestra mejor herramienta. Aceptar lo que ocurre y ser capaces de implementar en nuestros negocios y por supuesto, en nuestras vidas con la máxima flexibilidad, lo que sea necesario.

La flexibilidad nos va a ayudar a aceptar y a adaptarnos. Nos va a permitir evolucionar y solucionar en positivo todo lo que se ha visto dañado o roto.

Además, ser flexibles es importante para con nosotros mismos y para con el resto. Es una situación complicada, todo el mundo hace lo que puede y con su mejor intención y empecemos, si no lo somos ya, a ser empáticos porque si hoy, uno de nuestros proveedores o clientes no está respondiendo como siempre lo hacía, seamos flexibles y al menos, preguntemos qué ocurre. ¿Por qué? Porque esa misma flexibilidad la vamos a necesitar en un futuro próximo seguro para cuando no podamos estar o cumplir al 100%.

Hay que salir adelante. Hay que superar esta situación y tenemos que reconvertir en lo que sea necesario, el entramado empresarial y profesional. ¿Cómo? Con trabajo, iniciativa, flexibilidad y resiliencia.

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